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De la democracia representativa a la democracia participativa

¿Dónde estamos hoy? La democracia como sistema político nunca ha sido dominante, la mayoría de los seres humanos no han vivido en democracia, no conocen el sistema democrático, ni la cultura democrática. Esta realidad persiste en el siglo XX1, a pesar de una errónea percepción de mayoría sobre la democracia.1 La democracia expresa la idea de libertad, es un sistema político basado en la teoría de la división de los poderes.2 El sistema político democrático originario del presidencialismo norteamericano es nuestro modelo.3 La democracia responde a ciclos políticos que la caracteriza, entre los años 1820 y 1990 ocurre la primera ola democrática, ésta permitió el sufragio a una gran parte de la población masculina en los Estados Unidos, lapso durante el cual nacieron unas 29 democracias4. Pero, posteriormente, los Estados democráticos se habían reducido a veintidós con ascenso del fascismo en Italia.5 Entre la democracia de la primera ola se encuentra la República Dominicana en 1844. La vida republicana, con sus 175 años, está marcada una parte por el autoritarismo conservador, el liberalismo y el intervencionismo. Una radiografía social resalta la siguiente realidad: La República Dominicana en 67 años fue regida por gobiernos de carácter represivo, dictaduras o ensayos de dictaduras, trece años han estado bajo el mandato de una potencia imperial.6 En nuestra vida republicana el peso del caudillismo estuvo concentrado en cinco La tercera ola democrática inicia en 1974, con la revolución de Los Claveles en Portugal,9 el ascenso del PRD en 1978, esto produce un efecto de cambios en las dictaduras militares latinoamericanas. En Polonia, Solidaridad, en 1980, concretiza articulando tres ejes políticos y actores globales.

En República Dominicana la democracia ha sido minoritaria como sistema político, solo unos 81 años

figuras que dominaron 93 años de la vida nacional como fueron: Pedro Santana (10), Buenaventura Báez (13), Ulises Heureaux (17), Rafael Leonida Trujillo (31) y Joaquín Balaguer (22).7 En República Dominicana la democracia ha sido minoritaria como sistema político, solo unos 81 años. El modelo político de los Estados Unidos fue tomado por nuestro país, pero la inestabilidad y la tensión han estado presente. Esto explica el por qué la Constitución de las treinta y nueve modificaciones, más de treinta versan sobre la reelección presidencial, es decir, cada 4.3 años se produce una reforma constitucional. Esta verificación cuantitativa nos permite visualizar el estado real de la democracia, donde el neoconservadurismo y el liberalismo confrontan el Estado democrático. La segunda ola democrática alcanza un total de treinta y seis Estados, entre los años 1960-1970. Pero hay una debilidad del concepto democracia. La democracia fue entendida como lo opuesto al comunismo, la democracia era la libertad y el comunismo la opresión, la democracia se contraponía a la dictadura y al autoritarismo. Teóricos como Schumpeter define la democracia (1942) como: «…aquel arreglo institucional para llegar a decisiones políticas…por medio de una lucha competitiva por el voto del pueblo (p.260)» …Diamon (1999) llama a los sistemas con elecciones regulares, competitivas, y multipartidistas con sufragio universal, democracias electorales, (un nivel mínimo de democracia), el cual contrata con las democracias liberales, (p.10).8

La República Dominicana adoptó el modelo de democracia representativa, sistema que tiene unas marcadas debilidades institucionales, como la delegación de poder a unos representantes, que posteriormente generan la ruptura de la representación, donde los representantes han dejado de representar a los representados, para representarse así mismo, en la construcción de sus intereses. 11 La monopolización de la presentación partidaria como vía de ascenso poder, los partidos quedaron dominados por las élites que se suceden en el poder. Este sistema de democracia representativa estaba llamado a suplir con eficiencia a sus ciudadanos del progreso social, pero la realidad es que existen dificultades serias para satisfacer estas necesidades. Huntington dice: …la incapacidad sostenida para proporcionar bienestar, prosperidad, equidad, justicia, orden doméstico, o seguridad externa podría, con el tiempo, debilitar incluso la legitimidad de los gobiernos democráticos.12 En nuestro país, con doce elecciones democráticas competitivas comprendidas entre 1966-201613, el resultado sobre la democracia no es alentador, según el Informe de Cultura Política de la Democracia en la República Dominicana y en Las Américas, (ICPPDRD). En la República Dominicana, el apoyo a la democracia cayó de 81.6%, en 2006, a 61.8%, en 2016. 14 Este dato indica que el 19.8% de los dominicanos dejaron de creer en la democracia como sistema político, aproximadamente en una década. Esto también se traduce en una debilidad de la democracia electoral, el 31% de los 6,765,063 ciudadanos convocados a ejercer el sufragio no lo hicieron para las elecciones del 2016.15 Según el ICPPDRD, sólo un tercio de los dominicanos confía en las elecciones (34.8%), pese a , la participación electoral es elevada.16 Esto puede ser explicado debido a la intermediación clientelar, corporativismo estatal como mayor empleador del país e intervencionismo social subsidiado.

 

La democracia representativa dominicana tiene un problema real que es la representación partidaria. Los partidos políticos son instituciones poco creíbles, esto se corresponde con descenso de apoyo a la democracia, según el informe, la confianza en los partidos políticos se sitúa en 20.4%, consolidando la tendencia a la baja, tras haber llegado a un valor máximo de 26.7% en 2008.17 El cuadro de indicadores sobre la democráticos en la República Dominicana, expresado de manera actuarial, dice que pertenecemos a las democracias imperfectas, según Latino barómetro 201818. Esto se puede traducir como un desencanto con la democracia, la cual no alcanza a satisfacer a los ciudadanos en sus aspiraciones básicas. La continuidad de esta tendencia aumenta el riesgo para la democracia, el Índice Democrático (2018), elaborado por The Economist,19 plantea el debilitamiento de su base social de apoyo; es por estos desencantos que comienza a penetrar propuestas populistas, mesiánicas, ultraderechistas, judicialización de la política, las rupturas democráticas y los antisísmicos. Estas ideas políticas se promueven desde nuevas plataformas, como son las redes sociales. Michel Wieviorka dice: “el cambio de la tecnología en las redes sociales cambia mucho el mundo político, también internet, sabemos que las mismas pueden debilitar la representación política, tiene que ver con la ruptura de la democracia, debilitamiento como los ‘fake news’.20 El desarrollo de la sociedad civil, como: ONG, iglesias Católica y evangélicas con alta valoración institucional. Los movimientos sociales como el del 4% para la educación, el de Marcha Verde, representan un empoderamiento de la agenda pública trazada por los ciudadanos, como la lucha contra la corrupción, la criminalidad, los problemas medio ambientales, las migraciones, la pobreza y el desempleo. Los partidos políticos están sometidos a un fuerte cuestionamiento de los ciudadanos. Hoy los ciudadanos tienden a pendular entre opciones que logran nuevas simpatías, antes el desencanto con los partidos tradicionales, estos se mueven dentro de un marco populista, xenofóbico, autoritario, anti-partido, supremacistas y anti política. La democracia es una construcción social y humana que identifica un conjunto de valores que les son propios. La democracia participativa se plantea como la inclusión de los ciudadanos, reconocimiento del derecho de las minorías, tolerancia a la diversidad y la multiculturalidad, accionando en la vida pública desde los diferentes escenarios. La democracia participativa es una democracia de ciudadanos con poder real. La República Dominicana se encuentra en tránsito democrático21, imperfecto. Por un lado, se plantea acciones legislativas como la Ley de Partidos Agrupaciones y Movimientos Políticos, no se procura la ley más democrática, sino la ley posible. La Ley Orgánica de Régimen Electoral (15-19) que sanciona, restringe y condena el uso de la libertad de expresión.

 

Esto es coincidente con tendencias mundiales sobre la penalización de la opinión pública y la restricción a la democracia. La responsable del Informe sobre el Índice Democrático (2018), Joan Hoey, de la Economist Intelligence Unit (EIU), dice que: “El pilar democrático más amenazado, es la libertad de expresión, enfrenta una triple amenaza. En países democráticos y autoritarios, se está desplegando difamación, prevención del terrorismo, blasfemia y otras leyes para frenar la libertad de expresión”.22 Las dos leyes citadas, en el caso de la República Dominicana, de reciente aprobación, coinciden con esta tendencia internacional.

¿Dónde estamos hoy?

La democracia es una complejidad sistémica,23 esa complejidad contiene las razones de su crisis. La democracia está siendo cuestionada desde los ciudadanos y al interior de los partidos. La relación de los ciudadanos con los partidos políticos es horizontal, política-ciudanía-partidos. El tránsito democrático en nuestro país está condicionado por factores geopolíticos, amenazas de crisis latente, cambios en la sociedad. La política se está quedando detrás de los ciudadanos, la ciudadanía está delante de la política. Existe entonces una separación gradual entre el cuerpo social y la política. La crisis de los partidos políticos ha sido demostrada. Son organizaciones con bajo apoyo institucional, los partidos están retados a transformar su gerencia política, cambiar la cultura autoritaria por la democracia interna, asumir la El tránsito democrático partidario debe visualizarse en el digital party 24 que irrumpen en la vida social, aplicando las nuevas tecnologías, lo que ha cambiado la relación entre Estado, política y ciudadanos. El resultado de ese impacto es más profundo, complejo e influyente de lo que se advierte, la información es más colectiva y la sociedad está más empoderada que nunca. Los partidos análogos no tienen posibilidad de subsistir. La tendencia creciente de la abstención política se expresa con conocimiento del comportamiento político, existe un nivel muy crítico en la expresión del control, las gentes quieren las libertades políticas; pero, a su vez, mayor resultado de la política para los ciudadanos, y no solo para sus élites. Es necesario una política más inclusiva, caminar hacia una reforma institucional más redistributiva, equilibrar el creciente económico con desarrollo. La democracia debe lograr mayor participación política y social, no se pueden menoscabar los derechos ciudadanos, excluyendo los derechos democráticos, es necesario responder con más democracia, con mayor institucionalidad y trasparencia. Es posible pensar la democracia como nuestro proyecto de nación, un espacio para el debate de nuestras ideas políticas, la institucionalización del conflicto. La democracia es pluralismo, concertación y disenso. La democracia es la inclusión de actores sociales, institucionales y culturales. La democracia debe tener capacidad de encausar las demandas de los movimientos sociales sin violencias. Solo una conducta política con estas características nos permitirá hacer el tránsito democrático en nuestro país, para lograr la mayor suma de felicidad posible. modernidad, la transparencia y la eficiencia.

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