Información y predicción climática para la toma de decisiones

Políticas públicas nacionales para enfrentar el cambio climático
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Información y predicción climática para la toma de decisiones

El impacto de las actividades humanas, entre las que se encuentran los procesos de combustión asociados a los combustibles fósiles, el cambio de uso de suelo con la deforestación, el avance de la frontera agrícola y el aumento de los patrones de consumo a nivel global, de acuerdo con el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés, 2014), ha sido la principal causa del cambio climático, con sus consecuencias en la vida de los ecosistemas y el bienestar humano (MEA, 2005, Field y colaboradores, 2014). Los mayores desafíos están asociados a la formulación de políticas integrales, al cambio del modelo energético y al modelo de gestión del capital natural (IPCC, 2012, de Groot, 1992). Estos desafíos complejo, imponen una amplia gama de riesgos y también oportunidades para los sistemas humanos y naturales de todo el mundo.

República Dominicana, el 11vo país más vulnerable al cambio climático (GW, 2017), no es la excepción. Las proyecciones de sus efectos indican escenarios de aumento en los eventos climatológicos y escasez del recurso hídrico para los diferentes usos (INTEC, 2018). Esto implica el aumento de riesgos de desastres y alteraciones en los patrones de producción, así como un aumento en la exposición de sectores y grupos vulnerables del país. La disponibilidad de información y predicción climática para la toma de decisiones es un elemento de vital importancia para avanzar hacia una sociedad resiliente a los desafíos e impactos del cambio climático.

I. Desafío del cambio climático

La Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) lo define como: “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma
a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”. La convención establece las diferencias entre el “cambio climático” atribuido a actividades humanas que alteran la composición atmosférica y la “variabilidad climática” atribuida a causas naturales (CMNUCC, 1992).

En lo que se refiere a la variabilidad del clima, la CMNCC (1992) la define como “las variaciones en el estado medio y otros datos estadísticos (como las desviaciones típicas, la ocurrencia de fenómenos extremos, entre otros) del clima en todas las escalas temporales y espaciales, más allá de fenómenos meteorológicos determinados.

La variabilidad se puede deber a procesos internos naturales dentro del sistema climático (variabilidad interna), o a variaciones en los forzamientos externos antropogénicos (variabilidad externa)”. Esta realidad se refleja a través de calentamiento global, que afecta de manera gradual la temperatura de la atmósfera y de los océanos. Por lo tanto, afecta los componentes básicos del planeta tierra, lo que impacta todas las formas de vida que conocemos (UNESCO, 2016, IPCC, 2012). Esta realidad y sus implicaciones económicas, sociales y ambientales, han convertido al cambio climático en el desafío más importante para el logro del desarrollo sostenible. En ese sentido, se ha convertido en un asunto central en las agendas políticas a nivel local, nacional y mundial (Metternich y colaboradores, 2014).

El impacto de las actividades humanas, entre las que se encuentran los procesos de combustión asociados a los combustibles fósiles, el cambio de uso de suelo con la deforestación, el avance de la frontera agrícola y el aumento de los patrones de consumo a nivel global, de acuerdo con el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés, 2014), ha sido la principal causa del aumento de la temperatura global con sus consecuencias en la vida de los ecosistemas y el bienestar humano (MEA, 2005, Field y colaboradores, 2014).

Los mayores desafíos del cambio climático están asociados a la formulación de políticas integrales, al cambio del modelo energético y al modelo de gestión del capital natural (IPCC, 2012, de Groot, 1992). El primer desafío es que el calentamiento global debe ser afrontado como un problema global, interconectado con todas las variables que definen el desarrollo (Field y colaboradores, 2014a). Por lo tanto, las políticas públicas deben estar enfocadas de manera integral, considerando que el desarrollo sostenible contempla variables sociales, económicas y ambientales (Dow, 1992). La relación naturaleza-sociedad debe enfrentarse de manera transdiciplinaria, interconectada y de forma integral (Field y colaboradores, 2014b). Esto porque el
cambio climático es uno de los principales impulsores indirectos de cambio en los ecosistemas y, por lo tanto, en los servicios que estos proveen para el bienestar humano MEA, 2005), como se observa en la figura 1.

El segundo desafío es el cambio del modelo energético, que se ha basado tradicionalmente en el uso de combustibles fósiles. El crecimiento de la población ha causado un aumento de la demanda de energía y transporte. En República Dominicana, de acuerdo con el Inventario de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático
(TCNCC), el grueso de las emisiones corresponde a los sectores transporte y energía (INGEI, 2016). A esta realidad se contrapone el hecho de que más de 2 mil millones de personas aún no cuentan con el servicio de energía eléctrica en sus casas.

El tercer desafío es el modelo de gestión del capital natural por parte de la sociedad. La naturaleza ofrece a la sociedad beneficios tangibles e intangibles, que conforman cuatro grupos de servicios ecosistémicos (de Groot, 1992, MEA, 2005). La urbanización, el crecimiento de la frontera agrícola, la pérdida de bosques, el consumo no sostenible de especies y recursos, han intensificado el problema de la degradación de la pérdida del capital natural, que ha tenido un impacto directo en los ecosistemas y en sus vínculos con los componentes del bienestar (MEA, 2005). La pobreza, entendida como pérdida del bienestar humano, es uno de los desafíos reconocidos mundialmente para el desarrollo (Dasgupta, 2001). La figura 2 muestra explícitamente esta relación.

 

Figura 1. Impulsores de cambios en el bienestar humano

Figura 2. Servicios ecosistémicos y sus vínculos con el bienestar humano

La lucha contra la pobreza es el punto donde están de acuerdo los convenios internacionales, las políticas públicas y las exigencias de los grupos sociales. Sin embargo, no existe real combate a la pobreza sin tomar en cuenta la salud de los ecosistemas que proveen servicios vitales para la vida (Dasgupta, 2001). Estos ecosistemas deben también adaptarse al desafío del cambio climático para poder subsistir, el cual, como generador de cambios en los ecosistemas, es uno de los elementos a incluir y transversalizar en los procesos y políticas para el desarrollo sostenible (MEA, 2005).

La complejidad de esta realidad exige de políticas públicas interdisciplinarias, coherentes, inclusivas, participativas y que tengan como base información científica de calidad, oportuna y asequible a todos los sectores (MEA, 2005; Field y colaboradores, 2014a).

II. La realidad climática y la toma de decisiones en el ámbito nacional

El desafío del cambio climático impone una amplia gama de riesgos y también oportunidades para los sistemas humanos y naturales de todo el mundo. En este contexto, República Dominicana, el 11vo país más vulnerable del mundo (GW, 2017), no es la excepción. Las proyecciones de sus efectos predicen aumento en los eventos de olas de calor, sequías, inundaciones y escasez del recurso hídrico para los diferentes usos (INTEC, 2018). Esto implica el aumento de riesgos de desastres y alteraciones en los patrones de producción, así como un aumento en la exposición de sectores y grupos vulnerables del país.

La situación de República Dominicana no es muy distinta a la generalidad de América Latina (Eakin y colaboradores, 2015). Ha establecido un patrón de desarrollo con un gran peso en actividades económicas basadas en recursos naturales, tales como las actividades forestales, agricultura, pesca, minería, turismo, entre otras. (Magrin et al., 2014).

La situación se acentúa porque los procesos de toma de decisiones se han desarrollado en el contexto de desastres naturales puntuales como huracanes, inundaciones o deslizamientos. En estas situaciones no se han tomado en cuenta los cambios en el contexto, por la realidad de vulnerabilidad climática (León, 2008).

Los mayores desafíos del cambio climático están asociados a la formulación de políticas integrales, al cambio del modelo energético y al modelo de gestión del capital natural.

En este sentido, para entender y enfrentar exitosamente los riesgos, los tomadores de decisiones tanto del sector público como privado deben tener elementos clave para la toma de decisiones, entre los que se encuentran: las acciones necesarias ante cada acción, información de los impactos esperados ante determinado evento, sistemas de monitoreo y evaluación, así como información precisa, oportuna y actualizada en cada situación (Vogel y colaboradores, 2007).

III. El rol de la información y predicción climática en los procesos de adaptación y mitigación.

Las dos primeras conferencias mundiales sobre el clima tuvieron consecuencias revolucionarias al fomentar la sensibilización ante el cambio climático y anunciar nuevas capacidades de observación e investigación para vigilar y entender el clima.
La Primera Conferencia Mundial sobre el Clima, celebrada en 1979, puso en marcha un proceso que desembocó en la creación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). La Segunda Conferencia Mundial sobre el Clima trajo consigo la creación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), así como el establecimiento del Sistema Mundial de Observación del Clima. El IPCC en la actualidad es el órgano científico de la CMNUCC y traza las pautas para las estimaciones de emisiones, inventarios de gases de efecto invernadero y escenarios climáticos.

La Tercera Conferencia Mundial sobre el Clima (CMC-3) fue realizada del 31 de agosto al 4 de septiembre de 2009 en Ginebra, Suiza. En esta conferencia se reconoció la importancia de la información y predicción climática para el desarrollo sostenible. Este encuentro se centró en temas relacionados con la predicción e información del clima para la adopción de decisiones informadas,temas cruciales que generan debates acerca de las diversas formas de adaptación a la variabilidad del clima y
al cambio climático en los diferentes países y comunidades del mundo. Esta discusión, casi 20 años después, no ha perdido su vigencia.

La información y las predicciones climáticas sirven como base para la adopción de decisiones en el ámbito de salud pública, gestión del riesgo, agricultura, pesca, gestión del agua, turismo, transporte y energía. Estos sectores necesitan con urgencia información de base científica para planificar sus actividades (Pidgeon y Fischhoff, 2011). Desde esta época, se reconoce la importancia de mejorar los servicios de suministro de información, a todos los niveles de la sociedad. Por lo tanto, las
sociedades necesitan de manera urgente instrumentos e información útiles para actuar. Las medidas de adaptación
y mitigación revisten una importancia vital (UNESCO, 2016). La adopción de decisiones basadas en información precisa y oportuna permite salvar vidas y bienes, y sustenta el crecimiento económico (Cash, 2003).

Es de vital importancia que los científicos y expertos especializados en el clima de los principales sectores socioeconómicos entablen un diálogo con las instancias decisorias y normativas de todo el mundo (Eakin y colaboradores, 2015). Se deben, por lo tanto, emprender actividades encaminadas a mejorar el suministro de servicios climáticos por medio de una mayor interacción entre los proveedores y los usuarios de la información sobre el clima (Edwars y colaboradores, 2015).

Los meteorólogos y climatólogos hacen predicciones meteorológicas y climáticas para un plazo que va desde el momento actual hasta dentro de unos días o 50 años. Esas predicciones contribuyen a la reducción de los riesgos de desastres y ofrecen a las comunidades alertas tempranas de inundaciones, sequías, olas de frío repentinas, olas de calor y otros fenómenos climáticos
extremos, de manera que puedan estar preparados para estos fenómenos y protegerse de sus efectos (Stone, 2003;
Pidgeon y Fischhoff, 2011).

IV. Información y predicción climática en República Dominicana

La Política Nacional de Cambio Climático de República Dominicana establece la necesidad de que la información
y predicción climática estén disponibles para la toma de decisiones, para la protección ciudadana y para la investigación y planificación territorial.

Atendiendo a esta necesitad nacional, el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) ha creado el Observatorio de Cambio Climático y Resiliencia (www. infoclimard.org.do), que es una plataforma de conocimiento para contribuir al análisis, evaluación y adaptación frente al cambio climático y su interrelación con la economía, ambiente y sociedad. La finalidad es generar
y compartir información de utilidad para aportar al conocimiento, la planificación y la toma de decisiones, para la prevención de los impactos negativos y aumento de la resiliencia, así como entregar los datos necesarios para habilitar a las comunidades en la reducción del riesgo climático. La Tabla 1 muestra los componentes del Observatorio.

Figura 3. Plataforma del Observatorio de Cambio Climático y Resiliencia

 

El Observatorio servirá como un centro de información y ayudará a establecer prioridades para la nueva investigación. Funciona como el nodo de República Dominicana para establecer sinergia con el portal Regional de Información Climática, implementado por el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), dentro del portal Acción Clima. La conformación y detalles de la plataforma del Observatorio de Cambio Climático y Resiliencia se puede observar en la figura 3.

En la plataforma se utilizan datos producidos por el Centro Nacional de Predicción ambiental de los EEUU (NCEP, National Centers for Environmental Prediction), de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), entre otros, para procesar esta data en información, así como información de estaciones hidrométricas y meteorológicas locales (1 y 2).
En la plataforma web de Info Clima RD (www.infoclimard.org.do) se comparte información climática básica como la humedad relativa, índice de calor, sequías, inundaciones, mapas de riesgo, entre otros. Se utiliza un filtro de seguridad y se puede acceder mediante el registro de los usuarios en la plataforma.

En el ámbito de gobernanza del Observatorio se han conformado redes temáticas, diseñadas de acuerdo a los sectores priorizados por el Plan de Adaptación Nacional al Cambio Climático (PANCC-RD) y la Política Nacional de Cambio Climático (3).
La información se valida con las comunidades y equipo técnico del Observatorio, para proceder a elaborar reportes, noticias, boletines, gráficos, alertas de interés nacional, entre otros productos (4).

En la plataforma del Observatorio de Cambio Climático también estarán alojadas las páginas web del Foro Dominicano de Cambio Climático (FDCC) y la página Open-Clima Tech.

El desafío del cambio climático impone una amplia gama de riesgos y también oportunidades para los sistemas humanos y naturales de todo el mundo.

El FDCC es un espacio de diálogo activo sobre cambio climático, entre todos los actores sociales de República Dominicana. Esta iniciativa permite la identificación participativa de necesidades, la discusión informada y el consenso sobre políticas, estrategias y acciones prioritarias vinculadas con los efectos del cambio climático en nuestro territorio.

El Foro Dominicano de Cambio Climático fue lanzado oficialmente el 5 de junio de 2018 y está coordinado por un consorcio tripartito de organizaciones: el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), la Fundación Sur Futuro (FSF) y el movimiento cívico no partidista Participación Ciudadana (PC). Estas organizaciones han acordado fortalecer las organizaciones de la sociedad civil, tomando como temas prioritarios el manejo sostenible de los recursos naturales, adaptación al cambio climático, la transparencia y los mecanismos de participación. Conjuntamente con estas tres instituciones, otras 28 organizaciones representantes de todos los sectores de la sociedad civil conforman el grupo de entidades fundadoras e impulsoras de esta iniciativa.

Open Clima Tech, por su parte, es una de las herramientas desarrolladas en el Climathon realizado en el 2016, en el marco del Proyecto de la Tercera Comunicación Nacional de Cambio Climático (TCNCC). La página de Open Clima está siendo desarrollada mediante consorcio entre el INTEC y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se han creado herramientas de información climática dirigidas al público universitario y escolar. La finalidad de esta página es sensibilizar sobre los impactos climáticos la responsabilidad de actuar para la adaptación, la gestión de riesgos y el desarrollo sostenible a nivel local, nacional y mundial.

 

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